ARTÍCULO: Entrevista para ELLE UK (Abril 2019)

PARA TAYLOR SWIFT, EL POP ES ALGO PERSONAL

En este artículo, para la edición musical de este mes de ELLE, la cantante explica por qué pone todo su corazón y su alma en cada canción.


Por Taylor Swift


Mis libros favoritos son aquellos que pretenden hacer algo más que solo contarte una historia. Los que hacen más que solo describir una escena o una imagen.

La escritura que más me gusta a mí es aquella que te traslada a esa historia, a esa habitación, a ese beso bajo la lluvia. Aquella con la que puedes oler el aire, escuchar los sonidos o sentir el ritmo de tu corazón tal cual lo sentiría el protagonista. Eso es algo que F. Scott Fitzgerald hacía muy bien, eso de describir una escena tan magníficamente interconectada con grandes revelaciones emocionales, que hasta tú mismo te evades de tu propia vida por momentos.

Soy muy tendenciosa, pero creo que la manera en que la música te puede trasportar a un recuerdo olvidado de hace mucho es la sensación más cercana que tenemos a viajar en el tiempo. A día de hoy, cuando escucho Cowboy Take Me Away de las Dixie Chicks, aún recuerdo instantáneamente la sensación de tener doce años y de estar sentada con mi familia en una habitación enana con las paredes de paneles de madera en Pensilvania.

Ahora mismo, tengo una guitarra en las manos y estoy aprendiendo a tocar unos acordes y a cantar al mismo tiempo, ensayando para un concierto en una cafetería. Cuando escucho I Write Sins Not Tragedies de Panic! At the Disco, vuelvo a tener dieciséis y a conducir por las calles de Hendersonville, Tennessee, con mi mejor amiga Abigail, mientras vamos cantando eufóricas la canción a gritos.

Cuando escucho How to Save a Life de The Fray, Breathe (2 AM) de Anna Nalick o The Story de Brandi Carlile, inmediatamente vuelvo a tener diecisiete años y a estar de gira durante meses.
Cuando conseguía pasar un día en casa entre largas y largas horas de carretera compartiendo caravana con mi banda y mi equipo, me pasaba las pocas noches que podía pintando solo con la luz de unas velas en mi habitación, mientras escuchaba a solas estas canciones. (Pertenecen todas a la banda sonora de Anatomía de Grey; la verdad es que la devoción que le tengo a esta serie no tiene límites.)

Estoy plenamente convencida de que You Learn de Alanis Morissette, Put Your Records On de Corinne Bailey Rae y Why de Annie Lennox me han curado el corazón tras una ruptura o una decepción con alguien.

Me encanta componer canciones porque me encanta conservar recuerdos, como si enmarcara un sentimiento que tuve alguna vez para hacerlo un cuadro. Me gusta usar la nostalgia como inspiración cuando escribo canciones por la misma razón que me gusta hacer fotos. Porque me gusta poder recordar las épocas muy buenas y también muy malas.

Quiero recordar el color del jersey, la temperatura del aire, el crujido de la maqueta al pisarla, la hora que marcaba el reloj cuando te robaron el corazón, te lo rompieron, te lo curaron o se lo llevaron para siempre.

El divertido reto de escribir un tema pop es exprimir esos detalles evocadores en la cadencia melódica más pegadiza que puedas imaginar. Me encanta esparcir recuerdos personales y pequeños fragmentos de realidad en un género musical que es universal conocido por ser..., pues eso, universal.

Se piensa que los compositores de música pop escribimos canciones que todo el mundo puede cantar, con letras muy genéricas..., CUANDO EN REALIDAD son precisamente las más detalladas, y no me refiero a nada tipo un soneto de Shakespeare, a quien, obviamente, adoro tanto como a la chica a la que voy a mencionar ahora. (Véase Love Story, 2008).

En el pop moderno, los exitazos que incluyen detalles personales en sus letras como "Kiki, do you love me?" o "Baby, pull me closer in the backseat of your rover" se han abierto paso en la cultura musical en todo el mundo. Este año, durante la gira, he podido ver a enormes públicos en estadios cantando al unísono de una joven cubana que interpretaba Havana.

Creo que, hoy en día, la gente busca conectarse y sentirse a gusto con la música que escuchan. Nos gusta sentir que confían en nosotros y que nos digan: "He pasado por esto", como prueba de que nosotros también podemos superar nuestras propias luchas.

En realidad, NO queremos que nunca música pop sea genérica. Pienso que muchos amantes de la música quieren vislumbrar el mundo y la vida de nuestro narrador, como un agujero en los muros emocionales que la gente construye a su alrededor para sobrevivir.

Este vistazo en la historia del artista nos invita a conectarla con la nuestra propia, y en el mejor de los casos, nos permite asignar esa canción a nuestros recuerdos.

Es justo esa unión entre una canción y nuestros recuerdos de cuando nos ayudó a sanar nuestras heridas, o nos hizo llorar, bailar o escapar, lo que realmente persiste la prueba del tiempo. Justo como un buen libro.






Fuente: ELLE UK
Traducción: El Rincón de Taylor

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